El encuentro arrancó con el peso emocional propio de una final por la permanencia. Ambos equipos salieron con cautela, más pendientes de no cometer errores que de arriesgar en ataque. El balón circulaba con intención por parte de los locales, pero sin profundidad, mientras que el Almoradiel se mostraba ordenado, sólido atrás y preparado para salir al contragolpe.
Durante la primera mitad, las ocasiones brillaron por su ausencia. El Alcázar CFD intentaba llevar la iniciativa, pero se topaba una y otra vez con la disciplina defensiva visitante. Cuando el partido parecía encaminado al descanso sin goles, llegó el golpe del Almoradiel. En el minuto 37, una rápida transición tras robo permitió a su delantero plantarse solo ante Aitor y definir con acierto para poner el 0-1.
El tanto obligó a los alcazareños a dar un paso al frente. En los últimos minutos del primer tiempo, el equipo local adelantó líneas y buscó el empate con más insistencia, aunque sin fortuna antes del descanso.
Tras la reanudación, el guion cambió. El Alcázar CFD salió decidido a por el partido, acumulando llegadas y encerrando al rival en su campo. La ocasión más clara llegó en el minuto 66, con un lanzamiento de falta de Santi que se estrelló en el travesaño. En la continuación, el balón acabó dentro de la portería, pero la acción fue anulada, lo que aumentó la tensión tanto en el césped como en la grada.
El paso de los minutos jugaba en contra de los locales, que lo intentaban con más corazón que claridad. El Almoradiel resistía firme, defendiendo con orden y despejando cualquier intento de peligro.
Aún hubo tiempo para soñar con la remontada. Juan Cristo tuvo en sus botas el 2-1 tras un error defensivo visitante, pero el balón se le escapó en el último control cuando ya había superado al portero.
En los minutos finales, ambos equipos, conscientes de los resultados en otros campos, bajaron el ritmo y dieron por bueno un empate que les aseguraba el objetivo.
El pitido final confirmó lo que durante tantos minutos estuvo en el aire: el Alcázar CFD seguirá en Primera Autonómica. Un premio al esfuerzo de un equipo que ha sabido sufrir en una temporada complicada y que, en el momento decisivo, encontró la recompensa.


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