Desde primera hora, las inmediaciones del Pabellón Vicente Paniagua respiraban ese aroma especial de día de carrera. Reencuentros, nervios previos y muchos kilómetros por delante en un recorrido que no da tregua. Porque si algo caracteriza a esta prueba es su exigencia: un trazado mixto que combina tramos urbanos con caminos, con un perfil que castiga especialmente en la primera mitad.
Los primeros kilómetros sirvieron para estirar el grupo, pero pronto la carrera empezó a seleccionar a los más fuertes. Las continuas subidas hasta el ecuador de la prueba fueron marcando el ritmo y desgastando piernas, con especial dureza en el tramo que conduce hacia la zona de los molinos, siempre protagonista y siempre decisiva.
A partir de ahí, con el trabajo hecho, llegaba el momento de apretar los dientes y aprovechar la bajada para lanzarse hacia meta. Un tramo final más rápido, pero no por ello sencillo, donde el viento también quiso tener su protagonismo, obligando a los corredores a un último esfuerzo.
En lo deportivo, la prueba dejó un gran nivel competitivo. Andy Morales Ramírez fue el más sólido sobre el asfalto y la tierra, imponiendo su ritmo para cruzar la meta en primera posición tras una actuación muy completa. Junto a él, Jesús Calle Arroyo y Pablo Vidal Fernández completaron un podio masculino de gran nivel.
En categoría femenina, la victoria fue para Rosario García Cervigón, que firmó una carrera muy regular para hacerse con el primer puesto. La acompañaron en el podio Doina Padureanu y María Lucía Arnaiz, en otra muestra del alto nivel presente en la prueba.
Más allá de los tiempos, la jornada volvió a dejar imágenes de compañerismo, superación y deporte popular en estado puro, con corredores de todos los niveles disfrutando —y sufriendo— un recorrido que ya es marca de la casa.
El fin de semana se completó con las carreras de base disputadas el sábado, donde los más pequeños también fueron protagonistas, llenando de vida y futuro el entorno del Vicente Paniagua.
Una edición más, el 15K de El Porvenir confirmó por qué es una de esas carreras que siempre apetece correr… y volver.

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