El encuentro arrancó con nervios e igualdad, propios de una cita de esta magnitud. Los locales trataron de imponer ritmo desde el inicio, pero se encontraron con un rival sólido que no perdió la cara al partido en ningún momento. El primer cuarto ya dejaba claro el guion, con ventajas mínimas y alternativas constantes en el marcador.
Tras un segundo periodo en la misma línea, se llegó al descanso con todo por decidir, reflejo de la igualdad vivida sobre la pista. Ninguno de los dos equipos lograba romper el partido, con defensas intensas y ataques en los que el acierto no siempre acompañaba.
El punto de inflexión llegó tras el paso por vestuarios. El conjunto visitante firmó sus mejores minutos en el tercer cuarto, aprovechando varios errores del Grupo 76-Alkasar para abrir una pequeña brecha en el marcador. Un parcial que, sin ser definitivo, obligó a los alcazareños a remar a contracorriente en el tramo final.
Lejos de venirse abajo, los locales reaccionaron en el último cuarto, empujados por su afición. El equipo mostró carácter, apretó en defensa y logró recortar distancias hasta meterse de lleno en el partido en los minutos finales. El Díaz-Miguel volvió a empujar como en las grandes ocasiones y el choque entró en un cara a cara cargado de tensión.
Sin embargo, en ese intercambio final de golpes, el Basket Cervantes supo gestionar mejor los últimos ataques y mantener la ventaja, cerrando el partido con un ajustado 74-77 que deja sin premio el esfuerzo del Grupo 76-Alkasar.
A pesar del resultado, el equipo alcazareño dejó buenas sensaciones en su debut, compitiendo de tú a tú ante un rival de entidad y demostrando que puede plantar cara en esta fase final. Eso sí, la derrota obliga ahora a no fallar en los próximos compromisos si quiere mantener vivas sus opciones.
El camino no ha empezado como se soñaba, pero el margen es mínimo y la reacción debe ser inmediata. En una Fase Final tan exigente, cada partido es ya una final.

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