El Sporting de Alcázar encara el tramo decisivo: competir hasta el final pese a alejarse del playoff
A falta de siete jornadas para el cierre, el conjunto alcazareño ocupa la quinta posición con 46 puntos, con un balance de 11 victorias, 13 empates y solo 3 derrotas, lo que refleja una de sus principales señas de identidad: la dificultad para perder… pero también para convertir empates en triunfos.
Una temporada de solidez… y empates
El Sporting ha sido, sin duda, uno de los equipos más sólidos del grupo. Sus números defensivos lo confirman, con apenas 20 goles encajados en 27 jornadas, siendo uno de los conjuntos menos goleados de la categoría.
Sin embargo, el elevado número de empates (13) ha terminado lastrando sus opciones de pelear más arriba. En muchos partidos, como el último ante el Campillo, el equipo ha competido bien, ha tenido fases de dominio, pero le ha faltado ese punto de acierto en las áreas para decantar los encuentros.
Esa falta de pegada en momentos clave es la que explica que, pese a estar en la zona alta durante buena parte del curso, el Sporting haya ido perdiendo terreno respecto a los puestos de promoción.
El playoff, cada vez más lejos
La clasificación refleja un escenario exigente. El Sporting se encuentra a las puertas de los puestos de privilegio, pero con rivales directos como Almodóvar o Daimiel Racing por delante y con una diferencia de puntos que obliga a no fallar.
El margen de error es mínimo. Cada jornada que pasa sin sumar de tres reduce las opciones de engancharse definitivamente a la lucha por el playoff.
Lo que queda: un final de liga para competir y creer
El calendario entra ahora en su fase decisiva. El desplazamiento a Motilla del Palancar abre un tramo final en el que el Sporting deberá afrontar varios encuentros directos y otros ante equipos que aún se juegan objetivos importantes, lo que eleva la dificultad.
La clave estará en cambiar la dinámica de empates por victorias. Si el equipo logra dar ese paso adelante en eficacia, aún puede aspirar a acercarse a la zona de promoción en las últimas jornadas. De lo contrario, todo apunta a que finalizará la temporada en una meritoria, pero insuficiente, zona media-alta.
Un equipo competitivo que no se rinde
Más allá de la clasificación, el Sporting ha demostrado ser un equipo fiable, difícil de superar y con identidad. Ahora, el reto pasa por transformar esa competitividad en resultados que le permitan cerrar la temporada con mejores sensaciones… o incluso mantener viva la esperanza hasta el final.
El sábado, en Motilla, comienza ese último intento.

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